Estimulación cognitiva en verano

Actividades con sentido de reminiscencia y aire libre

Este mes nos centramos en el plano de la actividad y la ocupación significativa. El verano altera las actividades terapéuticas habituales de los centros de día o talleres, por lo que es vital activar alternativas en el entorno del hogar o del lugar de vacaciones.

A continuación, resumimos propuestas prácticas, sencillas y frescas para estimular la mente sin caer en la sobreestimulación:

Propuesta 1

El taller de la memoria sensorial (Reminiscencia)

El verano evoca recuerdos potentes. Utiliza elementos estivales para abrir ventanas al pasado: el olor a crema de sol de siempre, el sonido de las olas (en audio si no se está cerca de la costa), o el tacto de la arena y las conchas marinas.

Preguntar «¿a qué te recuerda este olor?» es un motor excelente para la conversación.

Propuesta 2

Musicoterapia y tardes de terraza

Aprovechando las horas en las que refresca (a partir de las 20:00), podéis sentaros en el balcón o terraza a escuchar canciones de su juventud. La música es una de las últimas funciones cognitivas que se pierden y evoca estados emocionales de profunda seguridad y alegría.

Propuesta 3

Tareas del hogar adaptadas (Orientación al éxito)

Involucrar a la persona en tareas del día a día que no supongan un riesgo, pero mantengan su sentimiento de utilidad: desgranar guisantes, doblar las servilletas de la comida, o ayudar a regar las plantas al anochecer.

Lo importante no es el resultado perfecto, sino el proceso de sentirse activo.

Sección coordinada en colaboración con terapeutas ocupacionales y profesionales de la atención centrada en la persona (ACP).