Puentes entre generaciones
El valor de compartir espacios de vida
Basado en la entrevista a Mariano Sánchez, director de la Cátedra Macrosad de Estudios Intergeneracionales de la Universidad de Granada.
En una sociedad donde cada vez abunda más la soledad no deseada y la distancia entre edades, recuperar espacios de convivencia intergeneracional se ha convertido en una herramienta revolucionaria para el bienestar. Como destaca Mariano Sánchez,
«la buena intergeneracionalidad puede contribuir de forma significativa al bienestar emocional y cognitivo».
Beneficios mutuos
Para las personas mayores, fomenta el sentido de pertenencia, reduce la soledad, aumenta la autoestima y la sensación de utilidad.
Para los jóvenes, potencia la empatía, reduce los estereotipos edadistas y mejora las habilidades socioemocionales.
Más allá de recibir cuidados
Las actividades compartidas —desde conversar y leer hasta comer juntos— permiten que las personas mayores dejen de ser vistas únicamente como receptoras de asistencia, consolidándose como agentes activos, transmisores de experiencia y figuras de apoyo emocional.
Impacto cognitivo
La interacción con las nuevas generaciones estimula la memoria, la atención, la comunicación y la flexibilidad mental, demostrando ser especialmente beneficiosa incluso en personas con deterioro cognitivo o en situación de institucionalización.
