Nutrición y salud cerebral
La pérdida de apetito en los meses de calor
Con la llegada de las temperaturas más altas del verano, es habitual observar en las personas mayores un descenso notable del apetito, conocido como «hiporexia estival». El calor ralentiza el metabolismo y la motilidad digestiva, lo que reduce la sensación de hambre justo cuando el cuerpo necesita mantener su aporte de energía y nutrientes. Si esta situación se prolonga, aumenta el riesgo de pérdida de masa muscular (sarcopenia) y de déficits nutricionales que afectan también al rendimiento cognitivo.
Los expertos en geriatría recuerdan que no se trata de forzar la ingesta, sino de adaptar el formato, el horario y la densidad nutricional de las comidas. Estas son las pautas recomendadas para este mes:
Pauta 1
Fraccionar las comidas en tomas más pequeñas
En lugar de tres comidas copiosas, ofrecer cinco o seis tomas ligeras a lo largo del día ayuda a mantener el aporte energético sin generar sensación de pesadez ni rechazo ante el plato.
Pauta 2
Priorizar platos fríos y ricos en proteína
Ensaladas templadas con legumbre, tortilla de patata fría, pescado en escabeche o un buen gazpacho con picatostes son opciones apetecibles que cubren las necesidades proteicas sin necesidad de encender el horno.
Ejemplos: ensaladas con legumbre · tortilla fría · pescado en escabeche · gazpacho con picatostes
Pauta 3
Enriquecer los platos sin aumentar su volumen
Añadir un chorro de aceite de oliva virgen, frutos secos molidos, huevo cocido picado o queso rallado a los platos habituales incrementa el valor calórico y nutricional sin agrandar la ración, algo especialmente útil cuando el apetito es bajo.
Añade: aceite de oliva virgen · frutos secos molidos · huevo cocido picado · queso rallado
Artículo basado en los indicadores de salud geronutricional y las guías de práctica clínica para el cuidado integral en el envejecimiento.
