Trastornos del sueño en verano

El efecto del aumento de luz y calor en las personas mayores

Si en junio nos enfocamos en la neurobiología de la hidratación, en julio el gran reto clínico es el descanso. Con el incremento de las horas de luz solar y las noches tropicales, el ciclo circadiano (el reloj interno que regula el sueño y la vigilia) de las personas mayores suele desajustarse de manera notable, intensificando síntomas como el síndrome del ocaso (agitación al caer la tarde).

Estudios de la Sociedad Española de Neurología (SEN) y de la World Sleep Society demuestran que la falta de un sueño reparador en personas mayores y con deterioro cognitivo acelera temporalmente la desorientación diurna y aumenta los niveles de ansiedad y la deambulación errática.

Para proteger la arquitectura del sueño de nuestros mayores durante este mes, los expertos recomiendan aplicar las siguientes pautas de higiene del sueño estival:

Pauta 1

Anclaje de la luz natural (Crono-educación)

Aprovechar las primeras horas de la mañana para que la persona reciba luz solar natural (por ejemplo, cerca de una ventana o en un breve paseo). Esto ayuda a que el cerebro segregue melatonina de forma natural al llegar la noche, indicándole que es hora de descansar.

Pauta 2

Cenas ligeras y «enfriamiento» proactivo

Evitar comidas copiosas o muy tardías. Se aconseja reducir las proteínas pesadas por la noche e incorporar alimentos que favorezcan el sueño (como el plátano o la leche tibia, ricos en triptófano). Asimismo, refrescar la habitación dos horas antes de acostar a la persona es crucial.

Pauta 3

La rutina del «pre-sueño» constante

Aunque estemos de vacaciones o los horarios familiares cambien, la secuencia de acciones previas a dormir (ponerse el pijama, cepillarse los dientes, escuchar música suave) debe mantenerse intacta y a la misma hora para dar previsibilidad al cerebro.

Artículo basado en las directrices de la Sociedad Española de Neurología (SEN) y los consensos de la Asociación Española de Psicogeriatría (SEPG).