El duelo por el «Tiempo libre»
Gestionar la culpa vacacional del cuidador
Este mes queremos profundizar en un sentimiento muy específico de las fechas en las que nos encontramos: la culpa que atenaza al cuidador cuando el resto del mundo parece estar «de vacaciones» o cuando se plantea tomar un respiro.
La psicología del cuidado denomina a esto culpa por omisión. Aparece al pensar en delegar el cuidado durante unos días, al disfrutar de un rato de ocio o, simplemente, al sentir envidia sana de los descansos ajenos.
Como profesionales de la psicología, os proponemos tres claves para reestructurar este pensamiento y proteger vuestra salud mental este julio:
El descanso no es un premio, es una prescripción médica
No necesitas «ganarte» el derecho a descansar por haber llegado al límite. El descanso debe programarse en la agenda del cuidador con la misma obligatoriedad que las medicinas del familiar. Un cuidador agotado no puede ofrecer un cuidado de calidad.
Desmitifica el «nadie lo hará como yo»
Es cierto que nadie conoce sus manías como tú, pero la sobreprotección a veces aísla al mayor. Permitir que otros familiares, amigos o profesionales de asistencia a domicilio se involucren durante el verano abre el abanico de estímulos de la persona y rompe la monotonía.
Práctica de la atención plena en el ocio
Si logras tener una tarde libre o unos días de desconexión, tu mente intentará viajar constantemente a casa en forma de preocupación. Cuando aparezca la culpa, respira y repítete:
«Estar aquí cuidándome a mí mismo es la mejor manera de asegurar que podré seguir cuidando mañana».
Sección coordinada por el equipo de apoyo psicológico y gestión emocional de la Asociación Proelder.
