Aprender a poner límites

El cuidado de una persona con dependencia suele ser una tarea de 24 horas, 7 días a la semana. El «Burnout» no aparece de golpe; es una erosión silenciosa de la paciencia y la salud del cuidador.

«El agotamiento del cuidador no aparece de golpe; es una erosión silenciosa que afecta al cuerpo, a las emociones y a las relaciones.»

Señales de alarma divididas por áreas

Área Física

Dolores articulares crónicos, palpitaciones, trastornos del sueño y una bajada de defensas que provoca resfriados frecuentes.

Área Emocional

Sentimientos de culpa (creer que no se hace lo suficiente), ganas de llorar sin motivo aparente y la pérdida de interés por actividades que antes daban placer.

Área Social

El cuidador empieza a contestar mal a otros familiares, se aísla de sus amigos y siente que «nadie entiende por lo que está pasando».

Estrategias de supervivencia

La regla de los 15 minutos

Dedicarse al menos 15 minutos al día a algo totalmente ajeno al cuidado (leer, caminar, música).

Delegar lo «no esencial»

El cuidador principal debe encargarse del afecto y el acompañamiento, pero debe intentar que otros familiares se encarguen de la burocracia, las compras o la limpieza.

Formación

A veces el agotamiento viene de no saber cómo mover al enfermo o cómo manejar una crisis. La formación técnica reduce el esfuerzo físico y el estrés mental.

Fuente: Protocolos de apoyo al cuidador de la Sociedad Española de Geriatría (SEGG).

El consejo Proelder

«Recuerda que no puedes servir de una jarra vacía. Pedir ayuda no es un signo de debilidad, sino de responsabilidad hacia la persona que cuidas.»

Cuidarse para poder cuidar